Más frecuente de lo que te imaginas... |
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Podríamos decir que la cefalea forma parte de nuestras vidas. De hecho, y según estudios recientes, el dolor de cabeza leve a moderado afecta al 64% de la población adulta mayor de 18 años. Pero eso no es todo… Le siguen los dolores menstruales en un 45,6%, de espalda en un 44%, los dolores de cabeza intensos/migraña en un 35% y los dentales en un 16,1%. ¿Cuáles son nuestros “dolores de cabeza”? Normalmente, el dolor de cabeza es la consecuencia directa de nuestras propias preocupaciones, nervios y estrés en un 34,5% de los casos. El cansancio o el descanso insuficiente o defectuoso por las noches es la causa en un 27,1%; y tan sólo en el 11,1% de los casos, el origen del dolor se encuentra en los catarros y resfriados. Lo que sí se ha demostrado es que no nos gusta sufrir el incómodo dolor de cabeza, puesto que el 30% de los consumidores deciden acabar con él buscando la rapidez de acción, por lo que toma un medicamento al primer síntoma. Cuando nuestro dolor afecta a los demás… Aunque clínicamente las consecuencias del dolor de cabeza no dejen de ser más que molestias al lado de ciertas enfermedades, socialmente pueden convertirse en un auténtico problema para quien lo sufre y quienes le rodean. Así, en un 35% de los casos, la persona manifiesta que el dolor le impide hacer sus quehaceres diarios y un 37%, manifiesta que el dolor no sólo le afecta a sí mismo, sino también a su familia. ¿A qué se debe ese comportamiento? Más allá del propio malestar causado por la sensación de pesadez, desconcierto o fatiga, hoy sabemos que la solución más eficaz es aquella que nos permite recobrar, cuanto antes, la normalidad en nuestro día a día.
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